Siemens celebra los 160 años de su primer proyecto en Argentina

Siemens celebra 160 años de su primer proyecto en Argentina, recordando la instalación de la primera red telegráfica que acompañaba el recorrido del Ferrocarril del Oeste de Buenos Aires (FCO), en su trayecto  inicial de 10 km entre la estación del Parque y La Floresta. Ese fue el primer proyecto de la empresa en el país, que desde entonces ha tenido una fuerte y sostenida participación en su desarrollo, brindando soluciones integrales en los campos de la electrificación, automatización y digitalización.

En 1908, Siemens inauguró formalmente su filial en la Argentina y tres años después puso en funcionamiento la primera fábrica que suministraba generadores de corriente alterna y motores eléctricos para importantes industrias, como la del Ingenio Ledesma en la provincia de Jujuy, el mayor productor de azúcar del país. Hacia 1919, con más de 400 empleados, Siemens desarrolló redes de telecomunicaciones, construyó tranvías, electrificó numerosas industrias y comenzó a fabricar localmente desde medidores de corriente continua hasta los primeros generadores eléctricos y máquinas de alta frecuencia en el país.

En las dos décadas siguientes, la empresa abrió nuevas sucursales y fundó Siemens Bauunion, una subsidiaria dedicada a obras de ingeniería. Desde aquellos tiempos es líder en la industria eléctrica y en tecnología aplicada. Con aproximadamente 600 personas altamente capacitadas y especializadas en cada uno de los sectores de la producción, Siemens brindaba un aporte significativo al entonces aun incipiente desarrollo industrial del país.

Comenzó así en el país la era de los grandes proyectos de infraestructura, en los que Siemens tuvo múltiple participación y que hasta la fecha son símbolos del progreso técnico. Cabe mencionar entre las obras más emblemáticas a la central hidroeléctrica de Cacheuta –en su momento la central de mayor potencia en toda América del Sur-, el equipamiento para varias líneas de subterráneos, la electrificación e iluminación de numerosos edificios, muelles y calles, así como la operación de las grúas en el “nuevo” puerto de Buenos Aires.

En 1931, empleando a más de 3.000 personas, Siemens mudó sus instalaciones a un edificio propio construido al estilo Bauhaus con 13 pisos de alto en Buenos Aires, y a mediados de esa misma década construyó en el tiempo récord de cuatro semanas el Obelisco, el monumento histórico icónico de la ciudad de Buenos Aires. Además, realizó las obras para la calle más ancha del mundo: la avenida 9 de Julio.

 

En 1951 se puso en servicio la Central térmica San Nicolás, de 300 MW, que brindó energía eléctrica a la ciudad de Buenos Aires. Además, en ese entonces se decidió montar una planta fabril en gran escala y dos años más tarde se comenzó con el suministro de cable coaxil para una nueva red de telecomunicaciones entre Buenos Aires y Rosario, lográndose por primera vez en América del Sur el intercambio directo de programas de televisión entre dos ciudades.

 

En las décadas de 1970 y 1980, se realizaron también varias obras pioneras, como son la central de conmutación telefónica más austral del mundo en Ushuaia, la central nuclear Atucha I (la primera de su tipo en América Latina), se instaló el primer tomógrafo computado del país y el sistema de iluminación más moderno del mundo, con motivo del Campeonato Mundial de Fútbol de 1978. Finalmente se equipó y construyó el Despacho Nacional de Cargas, que hasta la fecha sigue operando como centro de control para la distribución de energía, además de gestionar el consumo nacional de electricidad.

 

En las últimas décadas Siemens asumió nuevos y ambiciosos desafíos que fueron y son aportes sustanciales al desarrollo del país. En el ámbito la generación energética se suministraron generadores para la central hidroeléctrica de Yacyretá, se contruyó la planta de generación de energía Genelba de 670 MW, las centrales San Martín y Manuel Belgrano, que aportan un total de 1.660 MW al sistema energético argentino y la Central Termoeléctrica Guillermo Brown, en Bahía Blanca, con capacidad para generar 540 MW a través de dos turbinas de gas de alta eficiencia y dos generadores.

 

Además, se instaló una turbina de vapor, generador y equipamientos mecánicos y eléctricos en la central nuclear Atucha II, con capacidad de 700MW, y se suministraron tres turbinas de gas para las Centrales térmicas “Ensenada” y “Brigadier Lopez” de 810MW.

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